VAN DOS AÑOS…..(Daniel Ruelas)

En días pasados, Enrique Peña entregó al Congreso su Segundo Informe. Han pasado dos años desde el regreso del PRI y en honor a la verdad, se han ido bastante rápido. Considero que es un momento oportuno para hacer un primer balance de daños y de logros.

Así a bote pronto, no se puede decir que el retorno del PRI haya representado el desastre que muchos temían. Es más, es un hecho que Peña Nieto ha podido recomponer la imagen que muchos teníamos de él. La noción del galán de telenovela sin nociones de cómo conducir un país se ha esfumado a golpes de habilidad política. Cierto que los deslices – aquel de la FIL de Guadalajara y dos o tres lapsus al momento de pronunciar un discurso – ahí quedan, y para bien o para mal, ya pasaron formar parte del folclor más popular de este país, ese que los mexicanos usamos en reuniones familiares o con amigos para que aflore la vena sarcástica que tanto nos distingue.

Pero no hay duda que este gobierno ha tenido logros, al menos, en el papel. En dos años, el “muñequito de sololoy” ha construido alianzas a la derecha, al centro o la izquierda, según ha convenido para sacar adelante las mentadas reformas estructurales que, a decir de los expertos, necesitaba México para explotar a cabalidad su potencial e insertarse de una vez por todas en el ámbito de los países más competitivos. Ahí están las reformas laboral, energética, educativa y de comunicaciones. Nadie lo niega.

Ya se sabe, sin embargo, que el diablo está en los detalles. Y en México los detalles cuentan mucho, tanto, que pueden ser la diferencia entre la intención y la acción. Ahí está la reforma educativa, si, pero me gustaría saber, para cuándo vamos a tener a más maestros realmente capacitados impartiendo clases en un aula. Todos los días se habla de los desmanes de Oaxaca y Guerrero en contra de la reforma, se tienen noticias de manejos turbios al momento de aplicarla en otros Estados que según sí la acataron y los ciudadanos de a pie, nunca mejor dicho, no vemos claro. Se supone que la reforma es para dotar a México de una educación de primer mundo, y así nada más no vamos a ningún lado. Así podemos seguir hablando de la energética y preguntar cuándo veremos el bajón sustancial en los precios de los servicios de combustibles, gas y electricidad. O cuándo nos moveremos realmente en un mercado laboral más equitativo y flexible. Esto sin olvidar la política en materia de seguridad, que sigue vagando sin rumbo fijo, y hasta el anuncio, hecho ayer con bombo y platillo, de nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Desde luego que su construcción es necesaria. pero no puedo evitar acordarme de que un tal Vicente Fox, allá por el 2001, ya sacó a relucir el tema y todo quedó en letra muerta. Tengo que decir, no obstante, que el hecho de que el nombre de Norman Foster esté involucrado en el proyecto que se presentó ayer me tranquiliza un poco. Pero así y todo, estamos en México. Y en México el aplicar aquel principio a lo Lampedusa de cambiar todo para que todo siga igual es costumbre muy arraigada. En tus manos está cambiarla, mi buen Copetín. No nos defraudes, que para eso te pagamos. A trabajar se ha dicho.

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