De salvapatrias y otras especies (Luisa Marco Sola)

Fue hace muchos años que lo leí y todavía me impresiona la dedicatoria del libro Vivir de rodillas de Julio Berenguer Labadía: “A mi nieto Nicolás, con el deseo de que ningún Salvador de Patrias le obligue a vivir de rodillas”. Él, como España entera, había tenido que vivir de rodillas cuarenta años bajo el yugo del enésimo salvapatrias.

Y es que estos salvapatrias proliferan episódicamente cada vez que las democracias están bajas de defensas. Ya hemos sufrido a demasiados y sin embargo la humanidad parece no aprender de sus errores.

Pocos días atrás, la policía griega se veía sobrepasada por el ataque de una veintena de simpatizantes del partido neonazi Amanecer Dorado a un furgón donde se trasladaba a un  ciudadano pakistaní acusado de un intento de violación. No estaban contentos los extremistas con el sistema judicial heleno, a lo que se ve. Y llegaron de nuevo los salvapatrias a imponernos a todos su propia justicia, mejor y más eficaz que la que nos hemos dado entre todos.

España no escapa de estas decadencias. La escena del diputado-sindicalista Sánchez Gordillo asaltando un supermercado -sintiéndolo mucho- me transmite más un afán de protagonismo excesivo en un momento inoportuno que una verdadera preocupación social. Lo robado no soluciona ni remotamente las innegablemente criticas circunstancias por las que atraviesan los bancos de alimentos.  Una solución real para las mismas pasa más por una negociación constructiva y a largo plazo con todas las grandes superficies que por este tipo de golpes de efecto. Y la escena de la empleada del supermercado siendo arrastrada por el grupo de asaltantes les quita cualquier connotación heroica.

Más que plantear una critica convincente y con contenido de las injusticias del momento actual, Sánchez Gordillo reinterpreta con cutrez y en beneficio propio la mitología del pueblo en armas para ganar minutos de gloria en televisiones, corrillos y periódicos. Minutos tirados finalmente en un personaje que no es capaz de presentar un verdadero proyecto de cambio ni tan siquiera propuestas solventes más allá de una fanfarronada sin fondo ni trascendencia. A veces los modos contaminan el mensaje, y esta es una de esas veces. Si de verdad le importa el mensaje, Sanchez Gordillo debería dejar paso a gente que sí pudiera presentar propuestas solventes y constructivas de cambio (que haberlos, ha de haberlos). La critica a la situación es demasiado urgente para que la protagonice un fantoche.

Las instituciones que nos hemos dado entre todos han de ser mejoradas, qué duda cabe. Pero es peligroso que determinados elementos se crean por encima de instituciones que, pese a sus limitaciones, hemos elegido los ciudadanos. No importa cuan legítimos o bondadosos puedan ser los fines que se persiguen. La historia nos ha enseñado sobradamente los riesgos de romper la baraja.

Anuncios
Etiquetado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Paul Krugman

Letras Hispano-Mexicanas

Aguas Internacionales

Letras Hispano-Mexicanas

periodismohumano

Letras Hispano-Mexicanas

A %d blogueros les gusta esto: